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Chatarra no ferrosa

Metales No Ferrosos

Los metales no férricos utilizados más frecuentemente son el aluminio, el cobre, el plomo, el zinc, el níquel, el titanio, el cobalto, el cromo y los metales preciosos. Anualmente se recuperan millones de toneladas de chatarra no férrica, que posteriormente utilizan fundiciones, refinerías, fabricantes de lingotes, empresas fundidoras y otros fabricantes. Los materiales reciclados son fundamentales para la supervivencia del sector porque incluso los metales nuevos con frecuencia necesitan de su combinación con materiales reciclados. Metales nuevos fabricados con la utilización de materiales reciclados: Aluminio > 33% Cobre > 40% Plomo > 35% Zinc > 30% No es sorprendente que después del acero y el papel, el aluminio, metal más abundante en la corteza terrestre, sea uno de los materiales más reciclados en la actualidad. También es el único material de empaquetado que cubre completamente el coste de su propia recolección y procesamiento en centros de reciclaje. La recuperación del aluminio para su reciclaje no sólo es viable económicamente, sino que también ahorra energía y es ecológicamente razonable. Debido a la limitada disponibilidad de estos metales, el flujo ilimitado de chatarra no férrica de país a país según la demanda industrial y de otros consumidores, resulta fundamental. El BIR siempre ha abogado por la libre circulación de materias primas recicladas para evitar la escasez en ciertas áreas y el excedente en otras. Las barreras a la importación podrían limitar el abastecimiento de la industria manufacturera de algunos países. Procesos de reciclaje: El sector del reciclaje de metales cuenta con una estructura eficiente en la que muchas empresas pequeñas compran chatarra de la que posteriormente se nutren empresas internacionales más grandes y muy eficaces. El reciclaje de los metales no férricos se lleva a cabo en algunos o todos de los siguientes pasos: • Clasificación: Para poder ser reciclados de forma correcta, es necesario separar los distintos tipos de metales no férricos unos de otros, así como de otros bienes reciclables tales como el papel o el plástico. • Embalaje: Los materiales no férricos se compactan en grandes bloques para facilitar su manejo y transporte. • Cizallado: Se utiliza maquinaria hidráulica capaz de ejercer gran presión para cortar metales en piezas más manejables. • Separación de materiales: Las empresas fragmentadoras incorporan tambores magnéticos rotatorios para separar los metales férricos de los no férricos. Se consigue la separación utilizando corrientes eléctricas, flujo de aire a alta presión y sistemas de flotación en líquidos. Es posible que sea necesario seguir procesando estos materiales. • Fundición: Los materiales recuperados se funden en un horno, se vierte en moldes y se transforman en lingotes. Estos lingotes se utilizan en fundidoras o bien pueden transformarse en planchas planas y otros productos forjados como tubos, que a continuación se utilizan para fabricar nuevos productos. Aplicaciones: Todos los metales pueden reciclarse con ningún tipo de pérdida (o una pérdida mínima) de sus propiedades físicas originales. Son unos materiales tan versátiles que las aplicaciones posibles de cada metal así como sus combinaciones son infinitas.

Aluminio

El aluminio tiene un gran potencial de reciclaje y con frecuencia se recicla para el mismo fin para el que se fabricó originalmente. Su fuerza, flexibilidad y ligero peso, lo convierten en un material ideal para: • La construcción: Marcos de ventanas, estructuras de edificios, tejados, etc. • El transporte: Aviones, trenes, barcos, coches y camiones. También se utiliza en vehículos más pequeños como por ejemplo en bicicletas, motocicletas y otros productos para la movilidad personal como por ejemplo sillas de ruedas. • Empaquetado: El aluminio se utiliza sobre todo en forma de latas y papel. • Electricidad: Desde 1945, el aluminio ha reemplazado al cobre en las líneas de transmisión de alto voltaje. • Artículos para la cocina y cubiertos. Beneficios Medioambientales del reciclaje de aluminio: • De un total estimado de 700 millones de toneladas de aluminio producido desde que empezara su fabricación comercial en los años 80, aproximadamente el 75% del mismo se sigue utilizando como materia prima reciclada en la actualidad. • El reciclaje de una tonelada de aluminio permite ahorrar hasta 8 toneladas de bauxita, 14.000 KWh de energía, 40 barriles (6300 litros) de petróleo, 69,7 MWh de energía y 7,6 metros cúbicos de espacio de vertedero. • La energía que se ahorra en el reciclaje de una tonelada de aluminio es más que suficiente para suministrar la energía que se consume durante un año en un hogar de Estados Unidos (un hogar promedio en este país utiliza aproximadamente 10.000 KWh al año). • El reciclado de aluminio utiliza un 95% menos de energía que la producción de aluminio a partir de materias primas. • El reciclaje de una lata de aluminio permite ahorrar suficiente energía para mantener encendida una bombilla de 100 vatios durante casi cuatro horas. • Una lata de aluminio que se haya utilizado, se recicla y vuelve a la estantería del supermercado en un tiempo tan breve como 60 días. • Por cada lata que se fabrica a partir de materiales vírgenes, se producen 20 latas recicladas con la misma cantidad de energía utilizada. • La lata de bebida fabricada con aluminio es el recipiente más reciclado del mundo: más del 63% de todas las latas se reciclan en todo el mundo.